Esta inquietud me ronda hace tiempo... Quizás por mi inminente cambio de folio y paso a los 40 años, quizás por ser madre, quizás por los casi 2 años de terapia... Por lo que sea, me cuestiono muchas cosas y una de ellas es el tema de "la pega".
Lo consideraba algo personal, pero hace un tiempo leí la posibilidad del término de las FARC (antes de la famosa votación) y el paso de sus miembros a acciones o posiciones más "democráticas".
Eso es reconversión laboral!! Me pregunto cómo alguien que ha abrazado un ideal, una visión de mundo tan clara, una creencia tan vehemente y ha actuado 20 años en consecuencia, puede cambiar.
Haciendo caso omiso a mi profesión y al supuesto que debiera estar detrás de lo que me da de comer, realmente me cuesta imaginarlo.
Confieso, no sin pudor, que muchas veces he dudado de la posibilidad real de cambio del ser humano. Yo debiera ser defensora de ese supuesto, pero la verdad es que en muchos casos me cuesta verlo. El caso que comento es extremo, lo tengo claro, pero asumo que quienes lo promueven creen firmemente que es posible. Vaya reconversión, porque es de fondo y de forma. Cómo alguien que ha usado la violencia para presionar, para conseguir sus objetivos, puede reformularse tan profundamente para ajustarse a un sistema (supuestamente) democrático?? Vaya coaching que hay que hacer a ese individuo!!
Mis inquietudes personales parecen de algodón comparadas con esto, pero hablan de lo mismo: identidad y lo difícil de cambiar "a esta altura de la vida". Solo pensando en lo laboral, si hemos estado dedicados 10 años o más a un tipo de actividad, cómo nos desligamos de ella? Cómo empezamos algo diferente? Y antes de eso, qué otra cosa queremos/podemos hacer? Donde más están nuestros talentos? Parte de nuestra identidad la hemos construido en base a una actividad, oficio o profesión y salir de ahí es, en alguna medida, dejar de ser nosotros mismos. Y eso cuesta. Quién seremos ahora entonces? Sería como volver a las confusiones de la adolescencia que hartos estragos ya nos causaron.
Siempre leo con envidia reportajes a personas que se dedicaban a algo o tenían una profesión y un día decidieron dejarlo todo por algo totalmente distinto, pero que los apasiona. Todos relatan que no es fácil, pero que la claridad de estar en el camino correcto les ayuda a sobrellevar las dificultades. Yo no tengo ni esa claridad ni esa decisión. Estoy lejos de eso. Lo que sí está, por ahora, es la inquietud, la reflexión.
Quizás ese momento de epifanía no llegue nunca y lo que tengo que hacer es practicar la aceptación, para que se abran las puertas como he leído por ahí. Por ahora, seguiré reflexionando en mi eventual reconversión laboral, que no sería tan dramática como los ex miembros de las FARC, pero se ve igual de difícil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario