Hoy quiero hablar del "síndrome Chao Jefe" que tan acertadamente recogió la publicidad de Kino. Quién no ha soñado con gritarle a su líder un adiós con todas las ganas? Cualquiera, todos alguna vez. Pero, como sabemos, el síntoma único o eventual no constituye el síndrome. Éste se refiere cuando es algo permanente, recurrente o (peor) crónico. Cuando constantemente fantaseamos con mandar "a buena parte" la pega, la empresa, al jefe o los compañer@s o todos juntos.
Es una lamentable realidad y, lo peor de todo, mi situación actual.
Es cierto que hay que ser agradecida de las oportunidades, de tener trabajo estable y de poder tener una situación económica tranquila.También es cierto que siempre hay situaciones peores, lugares en que se humilla, gritonea o "ningunea" a diestra y siniestra a los colaboradores. Pero, en mi opinión, las relaciones laborales (al igual que las románticas!) se desgastan, las pequeñas frustraciones, desavenencias y cotidianidades se acumulan. Y cansan. A veces explotan.
En los casi 10 años de experiencia laboral que tengo en el cuerpo, creo que he aguantado harto. He experimentado muchas jefaturas diferentes, con sus respectivos estilos particulares. Unas mejores que otras, algunas con más herramientas de liderazgo, otras que te sacan de quicio, etc. Quizás algún día me anime a hacer una tipología del jefe, pero no por ahora. En mi trabajo actual, no sé si mi jefe es taaan terrible, en verdad he vivido cosas peores. Pero siento a diario que, en general, los temas que están bajo mi responsabilidad le importan bien poco. No se miden , no hacen ganar plata por lo que poco importan. Hay que hacerlos, porque es "políticamente correcto" o porque ya estaban así cuando llegó, pero de verdad no lo mueven. Y es bien penca la situación, hay que decirlo.
Todo puede revertirse, todos debiéramos poder automotivarnos, salir adelante y ser super resilientes. Pero el ánimo se agota, Y dan ganas de hacer cosas diferentes, de gozar la luz natural y el aire fresco, en vez de las frías luces fluorescentes y el seco aire acondicionado. De tomarse un café con calma, de esos conversados "sin rumbo", no en reuniones con objetivo (o peor, ¡minuta!), y de sentarse a producir como loco, cuando sientes que llega la inspiración o una ráfaga imparable de energía.
Pero no. Seguramente Ud como yo, tiene que levantarse todos los días a la misma hora, tomar el mismo camino y sentarse en el mismo escritorio. Aunque no quiera, no tenga ganas y sólo "caliente el asiento".
Cómo poder ser más flexibles? Buena pregunta! Por eso fantaseamos con el "chao jefe", porque nos da la esperanza de, por un rato, ser libres.